Las bombillas de bajo consumo funcionan de forma similar a las lámpras fluorescentes de tubo pero están diseñadas para ocupar el lugar donde tradicionalmente se han venido utilizando las obsoletas bombillas incandescentes (convencionales de filamento) de toda la vida.
La iluminación del hogar supone un 15% de la factura eléctrica mensual. Las bombillas de bajo consumo pueden ahorrar una parte sustancial.
Hace años los tubos fluorescentes sustituyeron a las lámparas incandescentes en cocinas, oficinas, colegios, hospitales, etc
Te preguntarás si realmente estas bombillas pueden suponer un ahorro suficiente como para compensar su gasto, en un primer momento reconozcamos que son mucho más caras.
Y la respuesta es que sí, gracias a ellas podemos ahorrar un 80% de energía ya que por un lado duran hasta 12 veces más y por otro generan menos calor, lo que quiere decir que dedican mucha más energía a iluminar.
Por eso, si no quieres ponerlas en toda la casa, o no pudes, son idóneas para que las tengas al menos en esas habitaciones donde suelen estar encendidas muchas horas.
Si cambias cinco bombillas incandescentes (de las «normales») por cinco bombillas de bajo consumo equivalentes (28 vatios) puedes ahorrarte unos 60 euros al año en electricidad. Y lo que es más importante, reducirás la emisión de gases del efecto invernadero en 340 Kg.